lunes, 26 de junio de 2017

Underworld: El despertar (2012).

                                   La venganza regresa

                                        
En 3D volvía a los cines este referente del género de acción y terror ahora dirigido por Mans Marlind y Björn Stein, la cuarta entrega de la serie cinematográfica Underworld, con Kate Beckinsale retomando su papel de Selene, a quien se le unen Theo James, Michael Ealy e India Eisley. Rodada en Vancouver, en la Columbia Británica, es la primera de la saga que decide usar el reclamo visual digital de las tres dimensiones para centrarse en su espectacularidad visual característica. Para la actriz inglesa, su retorno a la piel de Selene fue como volver a llevar un traje de novia o el uniforme de la escuela, una sensación de salto temporal tras estar ausente en la tercera entrega.

                              
Seis meses después de los acontecimientos de la segunda película, Underworld: Evolution, tanto el gobierno como en general la opinión pública son conscientes de la existencia de los vampiros y de los hombres lobo. Un programa para estudiar y potencialmente debilitar sus poderes pronto se convierte en un genocidio en toda regla, y poco antes de que la purga comience, Selene y Michael Corvin son capturados por los humanos. Debido a sus rasgos mejorados de vampiro, Selene es apresada y puesta en criopreservación. Tras estar congelada durante doce años, tiempo en el que ambas especies han sido perseguidas hasta quedar al borde de la extinción, Selene logra escapar.

                                           
Pronto descubre que otro sujeto, quien inicialmente cree que es Michael, también se ha escapado. Mientras recorre las instalaciones de última tecnología, Selene tiene visiones del punto de vista de alguien que no es ella. Creyendo que Michael la está guiando mentalmente, la muchacha sigue esas visiones que la llevan hasta un conducto de desperdicio y luego a una serie de laberintos en túneles del sótano. Allí se encuentra con un joven vampiro llamado David (James), quien la ha estado siguiendo. Ambos se dan cuenta rápidamente de que los túneles están infestados de hombres lobo, quienes andan a la caza del sujeto al cual Selene está conectada. Decidida a alcanzar a Michael, Selene lucha contra la manada.

                                                    
Al llegar a la segunda salida, no da con Michael, sino con una chica asustada y confusa llamada Eve (Eisley). Usando la camioneta de David, Selene, el muchacho e Eve salen de la instalación sólo para ser atacados de nuevo por un trío de hombres lobo. David apuñala a uno de ellos mientras Selene se las arregla para disparar a otro, y un tercero irrumpe aplastando el parabrisas del vehículo para morderle el hombro a Eve, lo que impulsa a que la chica se transforme parcialmente, revelando sus atributos híbridos a la vez que arranca salvajemente la cabeza de la criatura por la mitad. Selene se da cuenta que Eve es hija suya y de Michael.

                                                  
Pero sin embargo, y pese a su naturaleza híbrida,es aparente que la herida del mordisco de Eve no se está curando y que rápidamente se está debilitando, por lo que David decide llevarlas hasta su aquelarre. Tras beber algo de sangre a regañadientes, las heridas de Eve sanan, pero al no sentirse bienvenidas en el aquelarre, Selene se prepara para marcharse. David trata de convencerlas para que se queden y ayudarles a empezar una ofensiva contra los humanos entrenando a algunos vampiros suicidas. Pero antes de que cambie de idea, el aquelarre es atacado por los hombres lobo, con Selene uniéndose a la pelea y matando a tantos lobos como puede hasta ser noqueada inconsciente por un super lobo. David, por su parte, es asesinado durante el ataque al aquelarre, aunque más tarde será revivido por Selene.

                                                     
Esta nueva arma secreta se cura al instante y no se ve afectada por la plata. Cuando despierte más tarde, descubre que Thomas (Charles Dance), el padre de David, ha entregado a Eve a sus enemigos los hombres lobo a cambio de que el vampiro pueda fugarse. Tras marcharse, Selene se enfrenta a un detective humano llamado Sebastian (Ealy), que se muestra solidario con los vampiros debido a que su difunta esposa es ahora una de ellos y a la que vio arder a la luz del sol cunado el gobierno llevó a cabo un exterminio puerta por puerta. Sebastian confirma que los hombres lobo han sido rastreados hasta Antigen, una corporación dedicada a aniquilar especies inmortales. También se revela que Antigen controla la instalación de la cual Selene ha escapado, descubriendo que la dirigen hombres lobo que se han hecho pasar por humanos para engañar a los gobiernos.

                                                      
Así, su coartada ha sido hacer creer al mundo que su raza estaba extinguida. El científico director de Antigen, el doctor Jacob Lane (Stephen Rea), intenta perfeccionar la raza de los lobos y para ello quiere usar el ADN de Eve. El super hombre lobo al que se enfrentó Selene antes es identificado como Quint (Kris Holden-Ried), siendo hijo de Lane y el prototipo para las modificaciones a lobos. Selene y Sebastian se infiltran en Antigen para detener el plan de Lane y poder salvar a Eve. Selene se cruza con el sujeto 0, que ella identifica como Michael, tratando de liberarlo disparando a su tanque criogénico. Sin embargo, se ve obligada a abandonar al descongelado Michael para frenar a los hombres lobo y que estos se escapen con Eve.

                                     
Tras enfrentarse a Lane y a su hijo, Selene lucha con el segundo y lo mata tras implantarle una granada de plata en su estómago, mientras que Eve se carga a Lane tras rebanarle el pescuezo. Madre e hija regresan al tanque de Michael y lo hallan vacío y con el hielo destrozado, con lo que Selene llega a la conclusión de que la humanidad cazará a su compañero, por lo que ambas juran que darán con él las primeras.

Hay que decir que Scott Speedman, quien dio vida a Michael Corvin en las primeras dos entregas de la saga, ya había anunciado que no repetiría su papel en la cuarta, aunque si se usaron imágenes suyas tanto de Underworld como de Evolution, pero cuando le vemos inconsciente no es él, sino un doble. La banda sonora volvió a ser compuesta por Paul Haslinger, en su tercera colaboración en la saga desde que Len Wiseman lo reclutase en la primera película de la popular franquicia, logrando aquí su mejor trabajo, con un estilo musical que recuerda al de Harry Gregson-Williams, John Williams o Danny Elfman. El tema Eternidad y día vuelve a oírse en esta entrega, como ya venía repitiéndose con Haslinger.

                                                 
Tenemos más acción insulsa y menos trama que en capítulos anteriores, haciendo que el conjunto quede como un asunto intrascendente. Si lo intentáis y prestáis atención al argumento, firmado entre Wiseman y J. Michael Straczynski (Babylon 5, El intercambio, Thor, Guerra mundial Z), os entrará jaqueca. Al menos la acción está bien hecha y aquí el resultado es el más sangriento, todavía más que en las dos primeras, dejando claro que esta saga es como el polvo en el viento, representando lo que ha sido desde el principio, un thriller de acción sobrenatural evasivo que nos permite poner nuestros cerebros en piloto automático, una constante incluso patente en su continuación, Underworld: Guerras de sangre.

Puntuación: 4,5

                                                  



sábado, 24 de junio de 2017

La sombra de los otros (2012)

                               El refugio de tres almas

                                          
Terror intrigante en esta cinta dirigida por el dúo formado entre Björn Stein y Mans Marlind que protagonizan Julianne Moore y Jonathan Rhys Meyers, que tanto en EEUU como en otros países se ha estrenado directamente en vídeo bajo demanda sin conocer apenas más que un puñado de pases limitados en salas. Buena parte del filme se ha rodado en varios lugares de Pittsburgh y alrededores de la región de Pensilvania y cuenta entre sus secundarios con Jeffrey DeMunn y Frances Conroy, siendo una producción de la compañía de los hermanos Weinstein.

                                                    


Tras la muerte de su marido, la doctora Cara Harding (Moore) ha visto como su fe en Dios se ha quebrantado, no así su creencia en la ciencia. En un intento por abrirse a más teorías que aceptan hechos inexplicables en la psiquiatría, su padre (DeMunn) le presenta a Adam (Meyers), un paciente con personalidades múltiples que también toma algunas de las características físicas de sus otras identidades. Cara descubre rápidamente que esas otras personalidades fueron víctimas de asesinatos, y según va adentrándose más en el pasado de Adam, aumenta el riesgo de que ella y sus seres queridos van convirtiéndose en nuevas víctimas.

                                                  
Cara entonces conoce a la madre de Adam, la señora Bernberg (Conroy), quien le dice que su hijo podría haber matado a su marido pero que una de sus personalidades hizo el trabajo por él al ser este un alcohólico abusivo. Adam se vuelve más agresivo con todos los que le rodean, incluyendo a Cara. David es la mitad buena de Adam, mientras que Wesley la parte psicótica y salvaje que está empezando a hacerse con el control, concluyendo la película cuando la hija de Cara, Sammy, es secuestrada por el tercero, quien planea usar su cuerpo como recipiente para sus identidades. El plan se ve frustrado cuando Cara lo estrangulo hasta matarlo y salvar a su niña, si bien el destino de la chiquilla queda un tanto en el aire y no llega a revelarse si el plan ha funcionado o no.

                                         
Con dos años de retraso desde su rodaje hasta su llegada a nuestro país, este es un thriller que desesperadamente trata de desconcertar al espectador de todas las formas posibles, muy en la línea de Identidad pero sin el efecto tan espectacular que lograba el filme de James Mangold. En lugar de aquello tenemos un montón de estupideces envueltas en una caja de malhumorada y deprimente historia caracteres cambiantes, con sustos que se ven venir dada la modestia con que se tomaron esta producción, cuyo argumento toca de manera poco elaborada el trastorno de identidad disociativo sin la sutileza de la obra de Daniel Keyes o con el atrevimiento de Múltiple de M. Night Shyamalan.

Puntuación: 4,5

                                                     

                             



jueves, 22 de junio de 2017

Deep Blue Sea (1999).

     Más grandes, más inteligentes, más rápidos, más malos

                                       
Ciencia ficción y algún que otro susto en esta película que protagonizan Saffron Burrows, Thomas Jane, LL Cool J, Michael Rapaport, Stellan Skarsgard y Samuel L. Jackson, dirigidos por un Renny Harlin que pese a que ya no era el cineasta que irrumpió con fuerza a principios de los 90, aún seguían dándole trabajo en los Estados Unidos. Aquí nos lleva hasta Aquatica, una antigua instalación submarina técnica convertida en laboratorio, donde un grupo de científicos investigan una cura para la enfermedad de Alzheimer recolectando tejido cerebral de tres marrajos, tiburones de aleta corta. Lo que los otros científicos desconocen es que los doctores Susan McAlester (Burrows) y Jim Whitlock (Skarsgard) han violado el código deontológico y han manipulado con ingeniería genética a los tiburones aumentándoles el tamaño de sus cerebros.

                                                     
Esto tiene como efecto secundario el que los tiburones se han transformado en seres extremadamente evolucionados y más peligrosos que de costumbre. Después de que uno de los escualos se escape y ataque un barco lleno de adolescentes, los inversores de Aquatica envían a uno de sus ejecutivos, Russell Franklin (Jackson), para que investigue las instalaciones y demuestre que todo funciona, por lo que el equipo se deshace del fluido de tejido cerebral de su tiburón más grande. Mientras lo examina, Jim es atacado por el animal, que le arranca el brazo de un mordisco. Brenda Kerns (Aida Turturro), la operaria de la torre, avisa a un helicóptero para evacuar a Jim, pero mientras lo elevan, las condiciones climáticas han derivado en tormenta y han causado que el cable de la manivela que subía al herido se haya atascado y Jim caiga hacia la jaula de los tiburones.

                                            
Uno de los escualos agarra la camilla y tira del helicóptero hacia la torre, matando a Brenda y a los pilotos. Mientras los otros tratan de averiguar que ha causado la explosión, uno de los animales utiliza la camilla de Jim,con este todavía atado,como ariete para romper una ventana submarina, ahogándolo e inundando la instalación mientras libera a los otros tiburones. Antes de ser confrontada, Susan confiesa a los otros que ella y Jim alteraron el ADN de los escualos. Susan, Russell, el vaquero Carter Blake (Jane), la bióloga marina Janice Higgins (Jacqueline McKenzie) y el ingeniero Tom Scoggins (Rapaport) parten hacia la parte alta del centro, y mientras da un discurso bastante dramático enfatizando la necesidad de permanecer unidos como grupo, Russell es arrastrado al agua por el tiburón más grande hasta ser aniquilado.

                                         
Más tarde, mientras suben por el ascensor industrial, la escalera se derrumba y queda calzada entre las paredes del hueco, dejándolos suspendidos sobre el agua y el segundo tiburón. Janice pierde su agarre y cae, pese a los intentos de Carter de salvarla, siendo devorada por el escualo. El cocinero, Sherman Dudley, alias Predicador (LL Cool J), es atacado por el primer tiburón, pero logra matarlo lanzando al animal un mechero en dirección al horno encendido. Luego se dirige al hueco del ascensor, donde se reúne con Carter, Tom y Susan. Traumatizado por las muertes de Janice y Russell, Tom va con Carter hacia el laboratorio inundado para activar los controles que abran una puerta a la superficie.

Cuando lo consiguen, el tiburón más grande los ataca, matando a Tom, mientras que Carter logra escapar. Por otro lado, Susan se dirige a su camarote para recoger su material de investigación, pero allí es emboscada por el segundo escualo, huyendo por los pelos gracias a que se sube a una mesa metálica y luego desconecta un cable de la corriente, quitándose su traje de buceo y usándolo como aislante protector, ya que con el cable electrocuta al bicho gracias a la muda, aunque su trabajo quede destruido. Carter, Susan y Predicador se reagrupan y van hasta la parte más elevada del centro de investigación a través de la cámara de descompresión, nadando hasta la superficie.

Predicador es atrapado por el tercer tiburón y arrastrado por todo el agua, aunque al final logra nadar sano y salvo tras apuñalar al escualo en un ojo con su cruz, logrando que le suelte. Carter se da cuenta de que el tercero trata de escapar a mar abierto y que sus compañeros han inundado la instalación para poder huir a través de las poco resistentes verjas de redes de la superficie. En un esfuerzo por distraer al último escualo, Susan se corta y bucea, pero cuando trata de subir, la escalera se rompe y el tiburón la mata. Carter bucea para salvarla, pero ya es demasiado tarde, así que coge la aleta y es empujado por todo el agua hasta que Predicador toma un arpón y se lo clava al animal en el dorso de su espalda.


Lo malo es que también se clava en el muslo de Carter y cuando el tiburón irrumpe a través de la verja, este va atado al animal por culpa del arpón, así que le dice a Predicador que conecte el cable de la vereda a una batería de coche, mandando una descarga que provoca una explosión en la que el tiburón perece. Carter ya se había liberado y por ello nada hasta los restos de la instalación junto a Predicador, a tiempo para avistar en el horizonte un barco con el relevo de los empleados del centro, quienes no se imaginan los horrores que ha causado el ataque de los tiburones, ni las víctimas que los supervivientes han contemplado en persona.

Una pesadilla recurrente que suele tener un servidor es caminar junto a la playa y antes de bañarse ver un pasadizo formado por tiburones que pueden leerte el pensamiento. No creo que algún día purgue dichos malos sueños mudando mi hogar a las costas australianas, así que lo más que puedo hacer es sentarme y escribir sobre este thriller de Warner producido por Akiva Goldsman (Perdidos en el espacio) ,que como película de terror marino está directamente influenciada, e incluso se permite reproducir, por la obra maestra de Steven Spielberg que es Tiburón. Toda la película se rodó en México y las víctimas de los escualos no eran sino versiones virtuales de los propios actores, siendo en algunas escenas modelos animatrónicos y en otras hechos por ordenador.

Como homenaje, aparece la matrícula de un vehículo que se extrajo de las fauces de un tiburón tigre visto en la mítica película de Spielberg. Aparte de unos cuantos sustos, Deep Blue Sea es poco original y poco inteligente, nunca fue concebida para competir en grandes ceremonias como los Oscar ni usurpar de la memoria colosales épicas en las que la naturaleza contraataca, como Parque Jurásico. DBS permanece como un producto desafiante sobre tiburones gigantes que se comen personas, es lo que vende y es justo lo que te llevas. Suele haber filmes que son nuevas versiones y ya vienen precedidos por la etiqueta de lo predecible, DBS al menos te mantiene en la incertidumbre y en la intriga.

Por desmentir mitos y leyendas urbanas, se ha llegado a comprobar que la forma en que se da muerte al último escualo con el arpón es completamente falsa. Lo que no parece tan irreal es la similitud de la trama con la de El origen del planeta de los simios, ya que ambas tratan sobre investigadores que usan terapias genéticas en cerebros de animales para tratar de curar el Alzheimer y que luego sin quererlo hacen que los animales se vuelvan más inteligentes, permitiendo que se escapen y que causen un sendero de muertes crueles. Hay que reconocer que la película que inició la nueva saga del Planeta de los Simios tomó prestados elementos de DBS y de La rebelión de los simios.

                                           
De la misma forma, DBS también tiene una trama y personajes similares a los de Jurassic World, pues de hecho la entrega más reciente de la saga Jurásica es el perfecto remake de la cinta que nos ocupa, añadiendo elementos de Tiburón 3 (la presencia del gran tiburón como cebo de los dinosaurios marinos) y contando con mayor presupuesto. El filme de Colin Trevorrow nos mostraba a científicos liderados por un jefe desalmado que jugueteaban con animales inteligentes y con alguien del exterior que ya advertía sobre los peligros de joder a la naturaleza. Incluso tenemos el flirteo amoroso que en DBS se manifestaba a través de Saffron Burrows y Thomas Jane y que luego repetían Chris Pratt y Bryce Dallas Howard. Y como denominador común entre la franquicia y esta película, el emblemático momento cortesía de Samuel L. Jackson.

Puntuación: 5,5

                                                  



miércoles, 21 de junio de 2017

La isla de las cabezas cortadas (1996).

La maldición ha sido desatada, no hay vuelta atrás, prepara tu arsenal, ármate de valor y descubre la aventura de tu vida

                                                     
Erróneamente catalogada como comedia romántica (no pertenece a tal género ni de lejos, sino al de acción), esta obra del cine de aventuras fue dirigida por Renny Harlin y escrita por Robert King, basada en una historia de Michael Frost Beckner y Bruce Evans, protagonizada por Geena Davis, Matthew Modine y Frank Langella. La película es una producción internacional entre compañías de Hollywood, Francia, Alemania e Italia, y tuvo un rodaje notoriamente problemático y caotico, que incluyó numerosas reescrituras y cambios en el reparto, resultando en confuso y poco satisfactorio producto final. Y eso que se invirtió gran cantidad de dinero para las secuencias de acción, los lugares de filmación y la banda sonora, quizás lo único admirable del conjunto.

                                                          
Es bastante notable que este fuese en su momento el mayor fracaso de taquilla cuando se hicieron las cuentas del total, lo que supuso que fuera la última película de Carolco Pictures antes de su cierre, si bien la compañía fue relanzada en 2015. Harlin también produjo junto a Laurence Mark, por lo que no solo Carolco asumían el alto riesgo de llevar adelante esta historia barroca de piratas que de casi 100 millones de dólares solamente recaudó 10 y también dejó afectadas a Metro Goldwyn Mayer y StudioCanal. Completaron el elenco secundarios como Maury Chaykin y Patrick Malahide, con John Debney componiendo la música propia de peleas de espadachines y contando con un estilo visual clásico a la vez que vanguardista.

                                        
En 1668 en Jamaica, Morgan Adams (Davis) captura a su tío, el pirata Dawg Brown (Langella), quien a su vez ha cazado al padre de esta, Harry el Negro (Harris Yulin), que posee uno de los tres pedazos de un mapa que conduce a un enorme alijo de oro en la remota Isla de las Cabezas Cortadas. Dawg tiene otro de los pedazos, que ha robado del cadáver de un tercer hermano, Richard, mientras que un cuarto, Mordecai el Dedos (George Murcell), tiene el último. Harry rechaza darle a Dawg su pedazo y escapa con la ayuda de Morgan, no sin antes ser herido mortalmente. Un moribundo Harry le revela a su hija el lugar donde se encuentra el trozo del mapa: en su cabellera. Tras arrancarle el cuero cabelludo a su difunto padre para coger el fragmento, Morgan se convierte en la capitana del barco de este, la Estrella de la Mañana.

                                               
Zarpa rumbo a por el tesoro, pero desafortunadamente las instrucciones parecen estar en latín, lengua que nadie a bordo sabe leer, por lo que atracan en la cercana Port Royal para encontrar un traductor. Allí descubren que uno de los esclavos que está siendo subastado, un timador y ladrón llamado William Shaw (Modine), habla latín con fluidez. Tras amenazar a un hombre determinado a ganarle en la puja, Morgan se lleva la subasta. Desgraciadamente la reconocen por culpa del cartel de búsqueda, por lo que es perseguida por todo el pueblo junto a su tripulación y a Shaw. Humillada, el corrupto gobernador Ainslee (Malahide) jura dar con ella ya sea por arresto o formando una colaboración por la mitad de sus beneficios.

                                             
Para ello contrata los servicios del historiador John Reed (Chaykin), quien a menudo sigue a otros piratas para escribir sus libros. La tripulación va a continuación tras la pista de Mordecai hasta el puerto de Spittlefield, y antes de que sepan donde está el segundo trozo, aparece Dawg, quien inicia una pelea durante la cual Mordecai es asesinado y a Morgan le disparan, mientras que Shaw descubre en secreto el fragmento y se lo guarde. Tras fugarse en la Estrella de la Mañana, Morgan se desmaya por culpa de su herida, pero es salvada por Shaw, un auto proclamado doctor. Los dos inician un romance y Morgan descifra que las palabras en el mapa, si se leen al revés, revelan la mitad de las coordenadas hacia la isla.

                                              
El barco de Dawg, el Segador, va tras ellos y Morgan dirige su navío hacia un arrecife de coral y luego a un vendaval. Shaw logra juntar el lugar exacto donde se encuentra la Isla de las Cabezas Cortadas gracias al pedazo del mapa que logró Morgan, pero es capturado y arrojado al calabozo. Durante la tormenta, Reed envía una paloma mensajera revelando su localización a Ainslee. Mientras, la mayoría de la tripulación comandada por el traicionero Scully (Jimmie Skaggs) se amotina y abandonan a Morgan y a los que son leales a ella en un bote. La marea los lleva directamente hasta la Isla de las Cabezas Cortadas, que es una tierra inexplorada al nordeste de Cuba. Mientras Morgan va a por el tesoro, Shaw, quien escapó durante la tempestad, roba el último trozo de mapa de las manos de Dawg, quien también está en la isla.

                                                        
Shaw cae en arenas movedizas y Morgan, percatándose de que él tiene el fragmento, lo libera. Juntos van a buscar el oro, solo para ser robados por Dawg, obligándose a saltar desde un acantilado hacia la marea. Tras recuperar la consciencia, Shaw encuentra a Reed, quien le conduce hasta una trampa montada por Dawg, Ainslee y los amotinados, quienes han unido fuerzas e intentan repartirse el oro entre ellos. Shaw es capturado y ponen rumbo al mar con el oro, pero Morgan se oculta a bordo de la Estrella de la Mañana y lo recupera de manos de Scully y los rebeldes. La tripulación intenta infiltrarse para abordar esta vez el Segador, pero Dawg contraataca, comenzando una batalla naval durante la cual Shaw escapa y Ainslee, sus hombres y Reed son aniquilados por el fuego de los cañones.

                                             
Morgan aborda el Segador y detona la bodega del barco para pillar el oro, para a continuación batirse en duelo contra Dawg mientras Shaw queda atrapado abajo con el agua entrando cada vez más junto al tesoro. Morgan se carga a Dawg de un cañonazo y salva a Shaw, obligándose a abandonar el tesoro mientras escapan del navío que se está yendo a pique. Morgan se agarra a un barril indicador con el tesoro a la vista, permitiendo que ambos lo recuperen y así los nuevos ricos y su tripulación zarpen a su siguiente aventura rumbo a Madagascar.

En el tiempo en que se produjo y se desarrolló la película, Davis y el director, Harlin, estaban casados. Harlin convenció al productor Mario Kassar de firmar a Davis, quien hasta entonces era conocida por sus comedias ligeras, con esperanzas de que este proyecto la convirtiese en una estrella del cine de acción y de aventuras. A la hora de elegir elenco, Michael Douglas acordó originalmente interpretar a Shaw bajo dos condiciones: debía filmarse inmediatamente pues cuanto antes empezara mayor disponibilidad tendría aunque fuera por tiempo limitado, y su personaje debía aparecer el mismo tiempo en pantalla que el de Davis, así que fue descartado a la primera, ya que el papel de la actriz cobró mayor presencia a costa del que hubiera encarnado él.

Davis también quiso dejarlo a la vez que Douglas, pero ella estaba obligada por contrato a terminar la película entera. La marcha del hijo de Kirk preocupó bastante a Harlin, que trataba de buscar a la desesperada a un protagonista, pues sin su consentimiento ya se estaban montando los decorados y redactando los diálogos del guion, algo que no gustó demasiado al director cuando empezaba a rodar las primeras escenas y se tuvieron que hacer numerosos cambios en plató y en la sala de guionistas. Otros artistas que rechazaron encarnar a Shaw fueron Tom Cruise, Keanu Reeves, Liam Neeson, Jeff Bridges, Ralph Fiennes, Charlie Sheen, Michael Keaton, Tim Robbins, Daniel Day-Lewis y Gabriel Byrne. Modine aceptó dicho rol porque era un experto en esgrima.

Oliver Reed iba a realizar un cameo como Mordecai el Dedos, pero fue despedido tras estar involucrado en una pelea de bar, así que su parte se la llevó Murcell. Se dice que todo este origen pudo ser una leyenda urbana, ya que Reed es verdad que tenía reputación de alcohólico, pero siempre fuera de plató, ya que era un actor estelar y muy profesional, según declaró Modine un tiempo después de fallecer el artista inglés. El rodaje se retrasó varias veces para ajustar un presupuesto que se descontrolaba y en el que Harlin constantemente se peleaba con el equipo de filmación o por ejemplo las cañerías de los tanques de agua para escenas acuáticas se rompían y soltaban aguas residuales que amenazaban la salud de los actores que debían nadar ahí.

Harlin puso dinero de su bolsillo para los continuos cambios de guion, ya que Carolco se estaba endeudando a cada segundo y ya no podían pagar el sueldo de rodaje. La película se filmó entre Malta y Tailandia, principalmente en la localidad maltesa de Kalkara, en pleno mediterráneo, y luego ya en los estudios Pinewood, en Inglaterra. Harlin es también conocido por hacer que sus actores hagan sus propias escenas de riesgo, y Davis no fue una excepción, aunque luego le quedaran cicatrices de lesiones ocasionadas durante el rodaje. La banda sonora de La isla de las Cabezas Cortadas es un caso paradójico dentro del desastre que es la película, pues tiene un estilo que recuerda al Hollywood de la edad de oro, a aquellas cintas de piratas que compusiera Erich Wolfgang Korngold para El capitán Blood o Robin de los bosques.

Debney la compuso junto a la orquesta sinfónica de Londres y es una de sus grandes composiciones junto a la que realizó para La pasión de Cristo, apoyado en ambas por un coro y mucho mejor dentro del género que la de Piratas del Caribe, que pasaba de instrumentos tradicionales y empleaba muchos sintetizadores y suena más como una cinta de acción convencional actual. En su paso por taquilla, y dependiendo de que cifras se manejen, fue durante años el fiasco comercial más caro de la historia del cine, contribuyendo a que Carolco colapsase y a que Davis dejase de ser una estrella rentable. A quien esto escribe en particular nunca le ha impresionado esa falta de química entre la pareja protagonista y ese villano unidimensional.

Las escenas de riesgo también son bastante surrealistas, concretamente esa en la que Adams y Shaw saltan desde un andamio muy alto y luego salen ilesos como si nada, pero claro, con un guion tan incoherente era lo que podía esperarse. Lo que parecía una dudosa proposición sobre el papel se traslada de forma aún más ambigua a la pantalla, pues La isla de las Cabezas Cortadas trata vanamente hasta la extenuación de revivir el suspense de las antiguas películas de piratas. Las mayores oportunidades de brillar como hábil hija de mar para Geena Davis contribuyeron poco en su cambio de rol, dejando las expectativas de ser heroína de acción en un pozo, por no mencionar ese desigual y tan tomado en serio dúo romántico suyo con Matthew Modine.

Geena Davis con todos los honores de estrella de acción no pudo levantar un guion de batiburrillo que parece hacernos creer que las películas de piratas son tan divertidas por si solas que la necesidad de añadir más humor es algo superfluo y apenas hila una trama bastante rota desde el principio. Nunca he podido creerme que Davis pudiera dar vida a la muy respetable capitana de un barco pirata, y es que por más que lo intento, no le veo la gracia. Puede resultar a quien no espere mucho de ella una película satisfactoria, pero para nada una que transcienda el género, porque no es sorprendente ni increíble. Si la he vuelto a ver es porque no tenía otra alternativa, pero con todo es innecesaria incluso aunque te encanten las películas de piratas.

Con todas esas escenas de marineros tatuados y medio desnudos disparando cañones los unos a los otros, bien podría haber pasado por una cinta del estilo de las que solían caracterizar a Paul Verhoeven, el director de Showgirls, casualmente otro cineasta del estudio que se la pegó en la taquilla con el mencionado filme. Harlin ha llegado a acusar a Carolco de que ellos ya estaban arruinados antes del fracaso de su cinta, que previamente al rodaje tuvo que pedir ayuda a inversores extranjeros porque MGM, la distribuidora, también iba a ser vendida y que así era imposible promocionar trabajo alguno. Carolco quebró un mes antes del estreno y el desastre abyecto de La isla de las cabezas cortadas hizo que Hollywood redujese significativamente la rentabilidad de producciones sobre piratas, solo recuperada hasta que Disney se lanzó con la exitosa La maldición de la Perla Negra.

                                                      
En definitiva, fue un fallido intento de resucitar un género que incluso no logró redimirse en el tema de merchandising, pues el vídeo juego oficial tampoco caló entre los aficionados a las consolas domésticas al no ser más que un plataformas repetitivo y de pésima calidad. No fue la primera vez que pasaba esto, ya que Piratas,de Roman Polanski con Walter Matthau, fue otra película de piratas bastante notoria que tampoco logró un gran éxito. Los desmadrados piratas de Barba Amarilla, otra comedia de temática pirata con una producción igual de problemática y que también logró resultados muy pobres de taquilla y de crítica, tenía como reclamo al ex Monty Python Graham Chapman. Por último, Los piratas de las islas salvajes era una cinta protagonizada por Tommy Lee Jones como Bully Hayes, el corsario del siglo 19 que navegó en el Pacífico, con un guion de John Hughes.


Puntuación: 5,5

                                                               

domingo, 18 de junio de 2017

Máximo riesgo (1993).


                                          ! Aguanta!

                                                
Acción y aventuras de la mano del que fuera referente de ambos géneros en el cine de los 90, Renny Harlin, quien aquí dirige a Sylvester Stallone, Michael Rooker, Janine Turner, John Lithgow y Rex Linn, quienes protagonizan un concepto basado en las experiencias del montañista John Long. La película sigue de cerca a Gabe (interpretado por Stallone,quien además coescribió el guion), un ex montañista que se ve enredado en un fallido robo a un avión del departamento estadounidense de Hacienda que sobrevuela las Montañas Rocosas con una importante suma de dólares hasta la otra punta del mundo. También aparece en el reparto Ralph Waite.

Los guardabosques Gabriel Walker y Jessie Deighan (Turner) son enviados a rescatar a su amigo y compañero Hal Tucker (Rooker) y a la novia de este, Sarah, después de que Hal se fracturase la rodilla y ambos quedasen varados en una cumbre del sur de las Rocosas. Mientras tratan de rescatar a Sarah, parte de su arnés se rompe y aunque Gabe es capaz de agarrarla, su mano enguantada se resbala y se precipita al vacío para morir. Hal culpa a Gabe por la muerte de Sarah y a nuestro protagonista le pesa el remordimiento, lo que le lleva a tomarse un prolongado retiro de su profesión. Ocho meses más tarde, Gabe regresa al puesto de vigilancia, búsqueda y rescate forestal de montaña para recoger sus últimas pertenencias y convencer a su novia Jessie para acompañarle, ya que ha permanecido distante de ella desde el incidente.

Allí reciben una llamada de emergencia de un grupo de montañistas perdidos. Hal va a localizar a los extraviados y Jessie logra persuadir a Gabe para que ayude. Hal aun está amargado con Gabe por la muerte de Sarah hasta el punto de amenazar con empujar a Gabe desde un saliente montañoso. Cuando dan con los montañistas, descubren que la llamada de socorro era una treta para ser hechos prisioneros por un antiguo agente de Inteligencia Militar, Eric Qualen (Lithgow), a quien acompañan varios mercenarios y un inspector de hacienda chaquetero llamado Richard Travers (Linn), quienes han podido robar tres maletines llenos de billetes sin marcar y por valor de 100 millones.


Su plan de fuga les ha salido rana y por eso su avión se ha estrellado en la montaña, de ahí que hayan solicitado la ayuda de Gabe y Hal para que localicen los maletines mediante radiobalizas de emergencia. A punta de pistola, Gabe los lleva hasta el primer maletín, localizado en la cima de una empinada pared de roca. Obligan a Gabe a que se ate bien para alcanzarla, aprovechando la oportunidad para escapar. Los mercenarios tratan de disparar a Gabe, lo que provoca una avalancha que mata a uno de sus integrantes. Cuando dan con el dinero de la primera maleta disperso por el lugar, Qualen cree que Gabe está muerto, por lo que ordena a Hal que los guie hacia adelante.

Gabe se ha adelantado para dar con Jessie en una cabaña abandonada, donde recuperan un viejo equipo de montañismo que les permita alcanzar el segundo maletín antes que lo haga Qualen. Cuando este llegue, Gabe y Jessie han vaciado el maletín y solo han dejado un billete con un mensaje escrito un tanto burlón: “¿Quieres hacer un trato?” Qualen ordena a sus hombres que se separen, permitiendo a Gabe despacharse otro par de secuaces. Gabe trata de pedir ayuda a Frank (Waite), su piloto del helicóptero de búsqueda y rescate, a través de una de las radios de los mercenarios, pero Hal le alerta de que Qualen se ha llevado consigo explosivos para instalarlos por toda la montaña.

Gabe y Jessie escapan de los restos que caen a tiempo y en otra parte, cuando Hal ve a otros dos amigos amantes de la adrenalina, Evan y Brett, les advierte de que se marchen antes de que Qualen ordene a sus hombres que abran fuego. Brett es asesinado mientras que Evan resulta herido, aunque puede esquiar a través de la montaña e impulsarse hasta permanecer a salvo. La noche cae sobre la montaña y ambos grupos se resguardan. Frank no sabe nada de la presencia de Gabe ni de los otros, así que explora la montaña en helicóptero, localizando el paracaídas de Evan y poniéndolo a salvo mientras contacta con las autoridades. Cuando amanece, Gabe y Jessie logran batir a Qualen en su búsqueda del último maletín.

Mientras, los mercenarios paran haciendo señas a Frank en el helicóptero, y cuando se percata de la trampa ya es demasiado tarde, siendo disparado por uno de ellos y muriendo en el acto, no sin antes tirarle a Hal un cuchillo. Los mercenarios vuelven a dispersarse para dar con la otra maleta a la vez que Hal usa el arma para herir a uno de estos, matándolo con su propia pistola y logrando huir. En otra parte, Hal da con Gabe y juntos se cargan a Travers, pero sin embargo a la vez Qualen toma como rehén a Jessie cuando esta hace descender al helicóptero, creyendo que Frank lo iba pilotando. Qualen le dice a Gabe y Hal por la radio que tiene cautiva a Jessie a bordo del helicóptero, exigiéndoles que entreguen el dinero del tercer maletín en un punto elevado de encuentro, amenazándoles con matarlos si se niegan a cooperar.

Gabe y Hal llegan a un acuerdo, reuniéndose en un puente al lado de un peñasco. Sin embargo, Qualen trata de desafiar a Gabe lanzando el maletín hacia el helicóptero, pero es que cuando también amenaza con matar a Jessie de nuevo, Gabe le ordena a Qualen que la deje sana y salva lo más lejos posible del risco. Qualen acepta a regañadientes y usa un cabestrante para bajar a Jessie hasta el suelo. Una vez que ella ya ha llegado abajo, Gabe le tira la bolsa del dinero a los rotores del helicóptero, haciendo que la pasta quede triturada. Enfurecido, Qualen intenta despegar, pero Gabe ha usado el cable de la manivela para atar el helicóptero a una escalera metálica situada en lo alto de la cara rocosa.

La escalera se rompe en dos y deja a Gabe y Qualen encima de los restos del helicóptero suspendidos por el cable. Gabe pelea contra Qualen y logra escalar a salvo mientras los restos se desprenden del cable, mandando a Qualen a una muerte segura. Gabe se reúne con Jessie y Hal mientras los agentes federales llegan en helicópteros para ofrecerles ayuda. Su fracaso inicial ya no parece afectarle, pues su mejor amigo le ha perdonado al acabar con el sádico líder de los ladrones y también con el agente doble, así que su culpa ha quedado redimida.

Carolco Pictures había firmado originalmente a Stallone para que apareciese junto a John Candy en una comedia sobre vecinos enemistados que hubiera llevado por título Bartholomew vs Neff, que iba a ser escrita y dirigida por John Hughes. Cuando el proyecto se cayó, Stallone quedó vinculado a otras dos producciones del estudio, la primera, una mezcla de ciencia ficción y terror llamada Isobara, sobre un monstruo creado por ingeniería genética que andaba suelto por el interior de un tren de alta velocidad en marcha. En 1987, Carolco había adquirido el guion original y para 1991 estuvieron en conversaciones para dirigirlo con Ridley Scott y Roland Emmerich, disponiendo de un presupuesto de 90 millones de $ y con Kim Basinger acompañando a Stallone.
Sin embargo, las discrepancias entre las partes implicadas y la negativa del productor Joel Silver a meter cambios en el guion y a la poca libertad creativa que imponía Carolco hicieron que tanto Scott como Emmerich abandonasen y el proyecto se cancelase. La segunda opción de Carolco para Stallone era un thriller catastrófico de acción llamado Gale Force, descrito como Jungla de cristal en el interior de un huracán, que iba a dirigir Harlin y en el que Stallone interpretaría a un ex SEAL que tendría que pelear contra un grupo de piratas modernos que atacaban una localidad costera durante el paso de un devastador huracán. El primer borrador fue escrito en 1984 y el sexto, en 1989.

Carolco compró la última versión y añadió nuevas partes para ajustarse al estilo de Harlin contratando para ello a Joe Eszterhas, quien ya había escrito para Stallone el guion de F.I.S.T , pero también lo rechazaron al quedar convertido en un thriller erótico, pues recordemos que este señor también firmó el guion de Instinto básico. A la tercera fue la vencida y Carolco, Harlin y Stallone se pusieron manos a la obra con Máximo riesgo, contando con mayor presupuesto para efectos especiales gracias a la entrada de TriStar Pictures, StudioCanal y la empresa Pioneer. Buena parte de las escenas se rodaron en Cortina d´Ampezzo, en los Dolomitas, Italia.

Por ejemplo, la escena del puente se rodó en vía ferrata y la parte de las escaladas en Tofane, cerca de Cortina. Otro lugar de rodaje fue Durango (Colorado), cerca de la reserva de los Ute, una tribu de las montañas rocosas. Según el libro Guinness de los récords, esta película es la más costosa de filmar en cuanto a escenas de riesgo aéreas, pues a sus dobles les pagaron un millón por dichas escenas a casi 5.000 metros de altitud. Los dos principales dobles de Stallone eran los expertos en montañismo Ron Kauk y Wolfgang Güllich, este último un alemán que se hacía pasar por el actor escalando y que falleció en accidente automovilístico poco después de rodar su parte.

La música de Máximo riesgo fue compuesta por Trevor Jones, alumno entre otros de Max Steiner, Elmer Bernstein, Maurice Jarre y John Barry. Tiene muchas similitudes con la banda sonora de El último mohicano, también obra de Jones, quien pudo haber reciclado parte de su trabajo para esta ocasión, logrando el mismo propósito de mantener el interés del espectador en los temas que acompañan a cada escena en la que nuestro protagonista salta de un desfiladero a otro de forma inhumana. Tal como suena junto a los efectos visuales se logra un resultado extraordinario, casi parecido a Parque Jurásico.

Lo que más he disfrutado de siempre de esta película ha sido la actuación de Lithgow, que para muchos puede que no sea el villano definitivo, pues para eso cualquier actor inglés lo hubiera bordado, pero con su presencia ya es más que motivo suficiente para cogerle manía. Lo que sí me parece surrealista es como recrean la escalada por montañas rocosas o situaciones que en la vida real derivarían en tragedias, como cuando alguien dispara una bala a una roca y al perforarla no ocasiona una destrucción que ponga su vida en riesgo. La escalada en solitario y por libre requiere una serie de movimientos que en esta cinta parecen muy fáciles y no lo son en realidad, pero siendo ficción todo es para dotar mayor suspense a la trama.

Máximo riesgo tiene un recuento de violencia considerable, cada escena es más violenta que la anterior y muchas aparecen rodadas a cámara lenta y parecen durar varios segundos, como cuando al principio el piloto del avión dispara al copiloto en la cabeza en una toma muy breve y toda la sangre se desparrama por la ventana. La muerte de Travers originalmente lo mostraba siendo disparado en el hombro por Gabe con un rifle y rematado con la escopeta por Hal. Esto se cambió a que Gabe le disparaba con su pistola tres veces. La escena donde la novia de Hal, Sarah, se precipita hasta su muerte, fue luego parodiada dos veces: en Ace Ventura operación África y en Espía como puedas.

TriStar quiso hacer una secuela al año de su estreno en la que Stallone hubiera repetido como Gabe Walker peleando esta vez contra terroristas que se hacen con el control de la presa Hoover, pero nunca llegó a desarrollarse dicha continuación. StudioCanal por su parte estuvo a punto de realizar una nueva versión para 2014 bajo producción de Neal Moritz (saga The fast and the furious).

Puntuación: 6

                                                 



viernes, 16 de junio de 2017

La jungla 2 (Alerta roja)- 1990.

                                 Aún más duro de matar

                                             
Segunda entrega de una saga clásica del género de acción como es La jungla de cristal, dirigida por Renny Harlin, escrita por Steven de Souza y protagonizada por Bruce Willis como el detective John McClane, acompañado en el reparto por Bonnie Bedelia (quien vuelve a hacer de su esposa, Holly), William Sadler, Art Evans, William Atherton (quien repite como Richard Thornburg), Franco Nero, Dennis Franz, John Amos y Reginald VelJohnson, quien también retoma brevemente su rol de sargento Al Powell visto en Jungla de cristal. El guion de De Souza adaptaba la novela de Walter Wager 58 minutos, con una premisa similar pero un tanto diferente en su traslado visual.

Un policía debe detener a unos terroristas que han tomado rehenes en un aeropuerto mientras que el avión donde viaja su hija sobrevuela el lugar dispuesto a aterrizar. Solo tiene 58 minutos para hacerlo antes de que el avión se estrelle. Este libro se distancia del usado como base para la primera, Nada es para siempre, manteniendo Fox sólo a algunos personajes originales como el propio McClane. Lo que si se conserva de la primera parte es que la acción de La jungla 2 tiene lugar en Nochebuena, con McClane esperando a que el vuelo de su mujer aterrice en el aeropuerto internacional de Washington-Dulles en el momento que los terroristas se hacen con el sistema del tráfico aéreo.

Nuestro teniente deberá detener a los terroristas antes de que el avión de su mujer y otros vuelos que están por venir cerca del recinto se queden sin combustible y colisionen entre ellos. Durante esa noche, McClane también se cruzará con la policía del aeropuerto, los trabajadores de mantenimiento y el ejército, cuyo comandante lo quiere ver muerto. Seguramente ya sabrían de lo que hizo en el Nakatomi Plaza para acabar con Hans Gruber, y es que nuestro protagonista no ha hecho sino meterse en líos constantemente, después de esta, hasta tres veces más. Esta entrega fue además la última que produjo el siempre polémico Joel Silver y de nuevo fue compuesta su banda sonora por Michael Kamen.

                                              
En nochebuena, dos años después del incidente del edificio Nakatomi, John McClane está esperando en Dulles a su esposa Holly a que llegue desde Los Ángeles. El reportero Dick Thornburg, quien expuso la identidad de Holly a Hans Gruber en el Nakatomi, tiene asignado un asiento al otro lado del pasillo frente al de la mujer. En el bar del aeropuerto, McClane se fija en dos hombres con uniforme militar que llevan un paquete, portando uno de ellos una pistola. Los sigue hasta la zona de equipaje y tras un tiroteo, mata a uno de los dos porque el otro escapa, descubriendo que el fallecido es un mercenario al que se dio por caído en combate mientras servía en el ejército estadounidense.

McClane explica dicha situación al capitán de policía del aeropuerto, el jefe Carmine Lorenzo (Franz), quien echa a empujones a nuestro héroe de su despacho. El corrupto ex coronel de las fuerzas especiales, William Stuart (Sadler), y otros integrantes mercenarios de su unidad establecen su base en una iglesia cercana a Dulles, donde toman el control de todos los sistemas de tráfico aéreo, cortando las comunicaciones de los aviones y haciéndose con todo el recinto. Su objetivo es rescatar al general Ramón Esperanza (Nero), un despiadado narcotraficante y ex dictador de Val Verde (un país latinoamericano ficticio), quien está siendo extraditado a EEUU para ser juzgado por cargos de narcotráfico. Exigen un carguero Boeing 747 para poder despegar en un vuelo hasta otro lugar.

Con Esperanza escoltado, advierten a los controladores del aeropuerto de que no intenten restablecer ningún control. McClane se percata de que su esposa va en uno de los aviones que sobrevuelan Washington DC con muy poco combustible para ser redirigido, por lo que se prepara para combatir contra los terroristas, aliándose para ello con un conserje, Marvin (Tom Bower), que le permite ganar mayor acceso por todo el recinto. El director de comunicaciones e ingeniero jefe de Dulles, Leslie Barnes (Evans), pone rumbo al tren de aterrizaje anexo aun sin construir junto a un equipo SWAT para restablecer contacto con los aviones. Justo antes de llegar, el grupo entero y Barnes son emboscados por los secuaces de Stuart en un control.

Todo el equipo SWAT es aniquilado durante el tiroteo, y con ayuda de Marvin, McClane llega hasta la escena de la masacre, rescatando a Barnes y matando a los hombres de Stuart, quien contraataca volviendo a activar el sistema de aterrizaje instrumental y suplantando a los controladores aéreos para provocar una catástrofe en el tráfico, haciendo que choque un reactor británico y matando a los 230 pasajeros y tripulación a bordo. Un equipo de las fuerzas especiales del ejército estadounidense liderado por el mayor Grant (Amos) acude al lugar, mientras que McClane escucha por una radio de doble frecuencia que se le ha caído a uno de los secuaces de Stuart que Esperanza ha matado a sus captores y está volando en ese momento, pero que va a volver a aterrizar.

Con la ayuda de Marvin, McClane alcanza el avión antes que los secuaces de Stuart, pero Esperanza le atrapa y los antagonistas le arrojan granadas a la cabina, escapando nuestro héroe por medio del asiento de expulsión solo segundos antes de la detonación y explosión del avión. Barnes ayuda a McClane a localizar el escondite de los mercenarios para así comunicárselo a Grant y a su equipo para que asedien el lugar, pero estos escapan en motonieves. McClane los persigue pero su pistola no mata a ninguno cuando les dispara, ya que ha sido cargada con cartuchos de fogueo, descubriendo horrorizado que los mercenarios y la mayoría de las fuerzas especiales han estado confabulados todo este tiempo.

De hecho, uno de los integrantes es luego asesinado por el mayor Grant cuando se revela que nunca formó parte del equipo y que solo era un sustituto de última hora. McClane contacta con Lorenzo para interceptar el Boeing 747 en el que los mercenarios escaparán, demostrando que su historia es cierta disparando al capitán con la pistola de fogueo. Un desconfiado Thornburg está dirigiendo la radio del aeropuerto y se entera de la situación del tráfico por una transmisión secreta entre los aviones en el aire que le ha chivado Barnes. Telefonea de forma sensacionalista y exagerada acerca de lo que está pasando, conduciendo al pánico y evitando que los agentes lleguen hasta el avión de rescate.

Holly contiene a un Thornburg histérico usando una pistola eléctrica, mientras que McClane se sube para dar una vuelta en un helicóptero de las noticias que lo deja sobre el ala del avión mercenario, atrancándose en el alerón izquierdo interno por culpa de su chaqueta, pero previniendo que el avión despegue. Esperanza, que va volando en el reactor, se asombra cuando ve a McClane en el ala, haciendo que Grant aparezca y pelee contra nuestro héroe, siendo noqueado el traidor desde el ala hasta una de las turbinas, que lo absorbe y lo desintegra. A continuación aparece Stuart y sí logra vencer a McClane sacándolo del avión, quitando su suéter y regresando al avión.

Sin embargo, se da cuenta de que ha cometido un error al darse cuenta de que McClane abrió la trampilla del combustible antes de caer, por lo que usando su mechero prende un rastro de gasolina que destruye el reactor y mata a Esperanza, Stuart y el resto de los que iban a bordo. Los pilotos del vuelo de Holly usan el rastro llameante para poder aterrizar, al igual que el resto de vuelos comerciales que logran que sus pasajeros lleguen sanos y salvos, siendo evacuados mientras McClane y su mujer se reúnen de nuevo felizmente, a la vez que Lorenzo aparece y le da las gracias a John.

                                                          
El que tengamos villanos centroamericanos parece ser que fue cosa de De Souza al verse inspirado en el caso Irán-Contra, un escándalo político de los ochenta en el que el gobierno de Estados Unidos bajo la administración del presidente republicano Ronald Reagan vendió armas al gobierno iraní cuando este se encontraba inmerso en su guerra particular contra Irak, además de financiar al movimiento mercenario paramilitar nicaragüense para atacar al gobierno de ideología social demócrata que gobernaba Nicaragua en aquel tiempo. A nivel técnico, el avión del general Esperanza es un modelo Fairchild Provider C-123 de doble turbina que en la película aparece con cuatro, pues se añadieron dos más.

                                                     
La secuela volvió a cumplir sus expectativas como cinta navideña alternativa, aunque en España pudo verse en los cines a mediados de septiembre de la recién inaugurada década de los noventa, habiéndose estrenado la original en el 88. Es verdad que carece de la emoción que supuso su predecesora, una propuesta original y bien hecha, pero aun así funciona como una exagerada y razonablemente firme secuela de gran presupuesto, con gran cantidad de secuencias de acción que cubren algunas deficiencias argumentales. Es muy entretenida pese a la incredulidad que causan esos problemas sustanciales de la trama, ya patentes por ejemplo en otras secuelas similares: 48 horas más y RoboCop2. En definitiva, para quienes gustamos de fruslerías, esta es nuestra película, porque nadie como McClane para soltar, en boca de Willis ,su !yipi ka yei, hijo de puta!

Puntuación: 7